Num.2_____________________________________________________________Roma,Dic. 2005
Hola mis amigos y amigas!
Otro año termina. Muchos desarrollos variados e interesantes
han acontecidos en nuestra Secretaría General para las Misiones,
y muchos de ustedes han sido parte de esta aventura.
En marzo pude llegar hasta nuestra presencia misional en
Argentina y Uruguay. Me impresionó la dedicación de
nuestros misioneros pasionistas al servicio del pueblo, especialmente a
los más pobres y marginados. Como he observado en otras partes,
me conmovió particularmente ver a misioneros entre 70 y 90
años todavía envueltos en ministerios arduos. Fue
halagador también ver la presencia de misioneros jóvenes
del Paraguay y de Indonesia. Fue posible visitar diversos proyectos en
los que hemos contribuido:
a. Viajé primero a nuestra comunidad en Montevideo, Uruguay,
dentro de nuestra parroquia en un vecindario pobre, donde tenemos un
centro para los adultos jóvenes desempleados. Aquí
reciben formación como carpinteros, cocineros especializados,
trabajadores de metal, etc., de este modo logran salir de situaciones
desesperadas y se les da una esperanza de un empleo futuro.
b. Luego viajamos a Ingeniero Juárez Formosa, Argentina del
norte con otros tres pasionistas durante 2 ½ días en un
coche pequeño, a veces, por secciones muy fangosas del camino.
Esto fue toda una aventurada proeza. Dos de los pasajeros eran
pasionistas jóvenes de Argentina e Indonesia; ellos
estarán reemplazando gradualmente a 2 pasionistas de edad
avanzada de 69 y 81 que han servido fielmente en esta área
durante muchos años. Un Pasionista paraguayo seguiría
poco después. Ésta es un área de extremos:
pobreza, condiciones geográficas y climáticas, continuas
y graves injusticias sociales, etc. Recientemente la temperatura
alcanzó a 60° C (140° F) al sol. En la tribu local de
Wichí con palabras sencillas, dicen que en los últimos
años sienten como si el sol se acerca a la tierra. Sólo
hace pocos días oí de nuevos casos de desplazamientos de
comunidades Indígenas y Criollas para dar lugar al avance de
cultivos de grandes empresas agro técnicas apoyadas por un
corrupto gobierno provincial.
Durante mi permanencia aquí, pude visitar el progreso de varios
salones multi-uso (incluido el de la misa) que habíamos ayudado
a construir.
Ligando el sufrimiento del pueblo con la Pasión de Cristo,
existe el Vía Crucis más largo en el mundo, de 500 km. Es
de la longitud de esa provincia (Formosa); un record Guinness.
c. Desde Juárez, viajé con el superior provincial hasta
Metán, Salta. Allí visitamos a una comunidad de laicos
pasionistas, que han estado trabajando con los pobres del área
durante muchos años. Ellos son una verdadera inspiración
y merecen nuestro apoyo. Hemos ayudado a construir un local para
asistir a las personas del área, especialmente a los
niños con dificultades escolares. Mientras estuve en Salta pude
recoger información útil de unos amigos que tienen una fe
práctica, concerniente a la construcción de cocinas
solares y el uso útil de la “soja”, de gran potencial,
especialmente en áreas donde cocinar y nutrirse adecuadamente
son asuntos problemáticos.
A mediados de agosto, visité las misiones pasionistas en
Indonesia. Los primeros pasionistas holandeses se establecieron en
Ketapang, Borneo en 1946, expandiendo la misión con el tiempo a
otros lugares del oeste predominantemente católico. Los
pasionistas italianos de la Provincia de la Pietà llegaron a
Borneo en 1961 haciéndose cargo del área de Sanggau.
Pude llegar a lugares muy remotos y pobres de Borneo donde se
encuentran nuestros misioneros. Sinceramente me conmovió
experimentar la bondad, la alegría y la sencillez del pueblo
indionesiano,
especialmente en estos lugares remotos. La hospitalidad y
la dedicación de nuestros pasionistas allí es muy
notable. Ellos están creciendo y expandiéndose
rápidamente a diferentes partes de Indonesia e incluso mandan
misioneros al exterior. La mayoría de sus vocaciones vienen de
áreas católicas de Borneo Occidental y de Flores, lugar
que también logré visitar. Pude dejar una ayuda para el
postulantado en Sekadau (Borneo), en Batu (Java) donde se encuentra el
noviciado pasionista y en Maumere (Flores) para la pastoral en la
parroquia pobre que ellos asisten. Me alentó mucho ver tantos
novicios en Batu y estudiantes en Malang (Java).
Desde Indonesia fui a Papua Nueva Guinea (PNG). Nuestros misioneros
indonesianos en PNG me ayudaron con los jaleos de inmigración,
especialmente tratando con un oficial autoritario que me puso muchas
trabas para poder salir de Indonesia. En realidad todo mi viaje a
Vanimo en PNG fue penoso. Esto me ocasionó a una pérdida
de tres días, a causa, de este oficial, o por encontrarme varado
en un aeropuerto de Papua (Indonesia) mientras se reemplazaba una
ventanilla rota de la cabina del piloto o por encontrarme incomunicado
con Vanimo, debido a ríos crecidos que atravesaron la ruta. A
pesar de todo esto, mi estadía y experiencia en PNG, fueron muy
valiosas. La hospitalidad de los pasionistas y de varias personas del
lugar también lo encontré muy acogedora.
Nuestros misioneros pasionistas llegaron a Madang, al norte de PNG en
1954 y a la región de Vanimo en 1961. Cuándo
escuché hablar acerca de las dificultades de aquellos
años iniciales, sentí que los inconvenientes que yo tuve
eran nada, comparados con los que nuestros primeros misioneros
encararon: pocos caminos y una poblaciones dispersas en la selva densa
en comunidades pequeñas y a menudo hostiles y con la diversidad
de mas de 800 idiomas. Viajar de lugar en lugar podría llevar
muchos días, además de enfrentarse con la malaria, que
sigue siendo un problema, era otra penuria. Desplazarse en aviones
pequeños llegó a ser indispensable para alcanzar lugares
remotos, pero eso significó el tener que construir pistas
aéreas y viajes peligrosos. Todo esto sin dejar de pensar en
misioneros innumerables, hombres y mujeres, clérigos y laicos
que precedieron a los pasionistas desde el comienzos de los años
1900. Este es un país que a través de los siglos ha sido
aislado del desarrollo que se ha dado en otras partes del mundo y hoy
se encuentra repentinamente metido en un desarrollo acelerado
según el mundo moderno. Si para nosotros es difícil y
costoso adaptarnos al ritmo acelerado de tiempos cambiantes,
¿podemos imaginar lo que debe ser para estas personas que hasta
hace poco han vivido como todos nuestros antepasados de hace tantos
siglos atrás?
Dos ministerios realizados por dos de nuestros hermanos pasionistas me
llamaron especialmente la atención: uno dirige un centro para
personas incapacitadas y otro entrena a jóvenes que abandonaron
los estudios en la escuela, en el oficio de la carpintería,
asegurándoles un futuro.
En septiembre tomé parte en reuniones de PASPAC en Adelaide,
Australia, donde estuvieron presentes representantes pasionistas de
Asia y de la región Pacífica y donde se trataron de
asuntos comunes. Nuestros pasionistas australianos fueron anfitriones y
organizadores sobresalientes de este acontecimiento. Uno de los puntos
culminantes en esta ocasión fue una ceremonia de envío de
tres pasionistas a una nueva aventura misionera a un destino no
revelado y desafiante.
Gracias a Dios este año hemos podido ayudar a diversas misiones
alrededor del mundo en diferentes formas. Económicamente hemos
podido asistir a nuestras misiones en Indonesia, Tanzania, Argentina,
Uruguay, Perú, Kenya y Mozambique. Gran parte de esta asistencia
proviene de generosa gente italiana que desea asistir a los
niños de nuestras misiones.
Este año también he podido iniciar contactos con agencias
claves en Alemania, Holanda e Italia con el fin de establecer un puente
entre las misiones pasionistas y estas agencias, principalmente en
función de nuestros misioneros quienes ya buscaban la ayuda
financiera de estas agencias.
Una tarea que me ha exigido muchas horas de dedicación ha sido
la construcción de la Página Web Misionera
http://www.cpmissioni.org. Considerando la cantidad de gente que visita
la Página, considero que es un tiempo bien utilizado.
En nombre de nuestros misioneros, quisiera agradecer a todos nuestros
benefactores quienes han contribuido a nuestras misiones por medio de
sus ofrendas, patrocinando niños y por medio de estipendios de
misas, si bien decreciendo en cantidad, son aún una ayuda a
nuestros misioneros especialmente en las áreas más
empobrecidas. Deseo expresar mi sincera gratitud a las generosas
personas que me han ayudado personalmente a desempeñar mi
ministerio. Esto ha ayudado a mantener bajos los gastos de operaciones.
Que nuestro Salvador les colme de bendiciones en esta Navidad y durante
el año 2006.
Rev. Cristóbal Gibson, CP
Secretario General de las Misiones Pasionistas
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